domingo, 10 de abril de 2011

Estamos hasta la madre

Estamos hasta la madre!!. Esa fue la frase que se iso escuchar en el zócalo de Cuernavaca, mucha gente en espera de que arribara la marcha por la paz. Lo que me encontré fue un bullicio de artistas, de gente dolida, al fondo de la plaza sale un ángel, ensangrentado y con la mirada dolida al ver en el suelo la silueta dibujada de cadáveres, y desde arriba su rostro expresa el dolor que muchos padres, hermanas, amigos han sentido al perder a alguien por la guerra de Calderón como ellos la llaman.

La comitiva llega, en medio de gritos de “no mas sangre, ni un muerto mas”, el poeta sube a la tarima, como lo hizo en las dos paradas anteriores, y así presentan a madres, hermanas de algún joven muerto a manos de quien sabe quien, si sicarios o policías, también llega uno de los padres que perdió a su hija en la guardería ABC, poco a poco logro acercarme al frente, las pancartas son tan dolorosas como imaginativas, con frases como “CALDERÓN YA PARALE CABRÓN”, “MÁS POESÍA Y MENOS POLICIAS”. Y playeras de no más sangre, Y Juanelo somos todos, el poeta inicio su discurso, diciendo y exigiendo que el gobierno pare esta guerra inútil, y pidiendo a los jóvenes dueños de las redes sociales que nos toca a nosotros no seguir el mismo modelo de gobierno que tenemos ahora, que el no odia, solo pide paz.
Después de varios minutos de canciones de protesta, de pensamientos, de reproches hacia el gobierno, el poeta anuncia que hará plantón. El silencio que reinaba en la plaza de armas fue interrumpido por un suspiro comunal, y exclamaciones como no mames como crees y miradas de asombro e invitó a los ciudadanos “de todas las edades y condiciones sociales” para que se exprese a través de la cuenta en Twitter @mxhastalamadre. Ahí todo termina, los reporteros lo rodean y lo llevan a una entrevista exclusiva al pie del hasta bandera, ya sin gente, se le ve la cara cansada, los ojos tristes, la postura encorvada, la gente a pesar de no escuchar lo observa, a fin de cuentas famoso o no perdió a su hijo, poeta o no, le llora el alma, al fondo danzantes con tambores, y el ángel dolido bailan sobre los zancos que hace que sobre salga, la gente canta, son las once de la noche, y parece que esto solo empieza…

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